BIENVENIDOS. LOS INVITO A INGRESAR A UN MUNDO MÁGICO DONDE EL ARTE ES LA MISMA NATURALEZA. Crónicas de viajes por Argentina.

"NUNCA ANDES POR EL CAMINO TRAZADO, PUES TE CONDUCIRÁ ÚNICAMENTE HACIA DONDE LOS OTROS FUERON". (Alexander Graham Bell)

domingo, 31 de mayo de 2026

POEMA A LUNA Y ÚLTIMA CARTA DE ELLA

 


POEMA A LUNA

                         

Esa noche cuando desperté

sentí una patita sobre mi pecho…

la respiración tranquila, su cuerpo pegadito al mío.

 

Ahí estaba, dormida profundamente sobre mi cama

como si fuese el lugar más seguro del universo.

Me quedé mirándola.

Pensando en lo mucho que confiaba en mí,

en que ahora ya no tendría frío ni calor,

no deambularía más en busca de comida y amor,

y que nos haríamos mutua compañía.

Ella había encontrado descanso en mi presencia

y cómo, sin saberlo, me estaba sosteniendo a mí,

diciéndome:

“aquí estoy yo y estaré para darte las gracias por dejarme entrar a tu vida”,

                                             (a nuestras vidas).

“Soy LA ENVIADA, y eso es lo que sé hacer:

Cuidarlas, contenerlas, amarlas y sanarlas”

 

Eso es lo que hacen ellos.

Nos escanean,

nos leen

y nos contienen, incluso cuando nosotros no tenemos idea

de cómo contenernos a nosotros mismos.

 

Se suben a la cama por un acto de amor,

de lealtad y de sanación mutua.

 

Cuando entendí todo esto supe que LUNA era especial,

había sido enviada por un ángel llamado BRISA.

Y vi

                 (vimos)

A un maestro

A un guardián emocional

A un espejo con pelos y ojos dulces

que ayuda a sanar las heridas del dolor.

 

Ahí el vínculo se transforma

porque ya no se trata de enseñarle a ella,

sino de recordar juntos cómo amar de verdad.

 

Eso se llama: espejeo canino:

comunicación sin palabras

de gestos, movimientos y energía

que conecta con empatía.

 

Así empieza nuestro encuentro “casual” con LUNA.

(ahora estoy segura, que fue porque tenía que ser)

que termina cambiando y sanando nuestras vidas.

 

¡Gracias Luna por enseñarnos tanto!

Etel y Roo

Abril 2026

 

 

 


 

ÚLTIMA CARTA DE LUNA

Hola hermanito Negri, hola ángel dulce Brisa.

Humanos presentes en este lugar:

Ya sé, pasó bastante tiempo desde que mi mami decidió acabar con mi historia, pero en el día de presentación de mi Saga completa, quisiera contarles muchas cosas nuevas que aprendí estos casi dos años, desde que mami dejó de escribir.

He crecido, más bien diría que he llegado a la edad que los humanos llaman adulto mayor. Me he vuelto más perezosa y demandante de cariño. Pero también más segura e independiente en las salidas. En el proceso, Roo también creció y un día descubro que es mi nueva mamá y que la que era mi mami en la historia, pasa a ser mi abuela, a la que llama Abu. Según ella, soy su hija adoptada, su hija perruna, su gran amor…

-Luna, ve con la abu-repite mami y yo obedezco y voy con abu.

-Luna, saluda a la abu- y yo voy y le doy mi patita.

También tuve que aprender las órdenes de abu:

-Luna!!!, no te vayas a la calle!, o -Luna, ven que te limpio las patitas… cuando llegamos del campo.

Además, tengo que aguantar, permanentemente los cantos que inventa Roo (o mi mami) todo el tiempo. Mis oídos explotan ya con su voz tan expresiva. Se pone muy pesada, está bien, son letras agradables y cariñosas, pero ya me tiene cansada, cuando ella no está duermo y descanso, ya que mi Abu no canta ni habla, está siempre ocupada en algo…pero suele permitirme dormir la siesta con ella, en su cama, lo que ya es mucho para mí… mi misión es estar cerca de ellas siempre que pueda, y soy bastante obstinada, así que me resulta fácil lograrlo.

En este último año, también, aprendí a meditar y hacer algo de yoga. Con mi familia, claro, quienes hacían yoga personalizada en casa con Flor. Yo me adapté enseguida a ella, porque me llenaba de mimos y emana una muy buena energía. Ponía música relajante y comenzaba la sesión, al rato ya estaba tan relajada que me tiraba al piso fresco para dormir. Con la meditación final, terminábamos las 4 a punto de dormirnos. ¡Qué hermoso todo! La sensación de paz, de armonía, de buenas vibras y energía sanadora.

 

¡Negri, Brisa! Lo mejor de todo es que hemos seguido viajando y cada día me hace más feliz y vamos más lejos.

La última vez me llevaron muy lejos, uff, no terminaba más el viaje… bueno, había muchas paradas para descansar, como una larga que me gustó mucho porque era un lugar conocido que estuvimos un día en el que no pude disfrutar porque había mucha gente, y la verdad no la pasé nada bien. Me he vuelto poco sociable al igual que mi abu, y últimamente mi mami Roo. Esta vez, no había nadie, todo el espacio fue para mí, anduve tan feliz que me cansé… allí, en una mesa, bajo los árboles y con un arroyo cerca, comimos y ellas ordenaron un poco el baúl lleno de nuestras cosas.

Ya por la tarde seguimos viaje, hacía calor y nos perdimos en una rotonda, otra vez paramos y abu preguntó en un parador… y seguimos, se hacía interminable el último tramo, claro, que yo no sabía que lo era. ¿Dónde iremos? -pensaba, mientras no dejaba de mirar para un lado y para el otro.

Al poco tiempo el paisaje cambió, me gustó mucho la cantidad de pinos, unos árboles muy bellos y verdes que dejan caer piñas.

Entramos a un pueblito desconocido, muy encantador y después de unas cuadras de recorrido paramos en un lugar. Nos esperaba una señora que nos recibió amablemente.

Yo fui la primera en entrar al departamento, la señora se reía, y ahí nomás, en el piso de cerámica fresco me eché a descansar, exhausta. Mientras, ellas bajaban todas las cosas del auto, acomodaban un poco y ya cuando la tarde caía, me despertaron para ponerme el arnés. ¡Oh! ¿Dónde iremos ahora? - pensé sorprendida.

- ¡Vamos Luna!, iremos a ver al mar, lo conocerás al fin, después de tanto viajar. - gritó Roo.

Y salimos, tuve que esforzarme mucho en hacer un trecho por una calle arenosa y luego trepar un médano, bajar y una pasarela de madera nos fue acercando a una inmensidad de agua que se perdía en el horizonte. Era maravilloso, iluminado por la luz del sol que se perdía tras los médanos de arena -según dijo Roo- se llamaban así esas lomas. Mi pobre Abu, apenas pudo subirlas y luego bajarlas, con sus problemas de movilidad.

Pero estaba tan feliz, que casi lloraba, para ella esa inmensidad azul llamada Mar tenía un gran significado que la emocionó mucho. A mí me molestaba caminar por la arena con finas piedritas que, según supe, son trocitos de caracolitos, porque me pinchaban. Así que anduve molesta hasta llegar a la arena húmeda. Pero me asustaron las inmensas olas que se acercaban, por lo tanto, me corría cuando llegaban para no mojarme, son de temer y a mi no me gusta el agua, ningún tipo de agua.

Negri, Brisa, así terminé ese primer día. Sin tiempo ya para investigar el lugar donde paramos me instalé en la cama que mami me tenía preparada y me dormí sin comer.

Al otro día, abu, como es su costumbre, se despertó temprano y preparó su mate. Yo, por primera vez salí al patio y oriné en el hermoso césped cubierto de rocío. Luego seguí durmiendo.

Cuando la mañana empezó a avanzar, salimos a recorrer el lugar. Y ¡Oh sorpresa!, la de lugares bonitos y escondidos que había para explorar. Cuántos olores nuevos descubrí y hasta una inmensa pileta rodeada de árboles y flores donde iban de visita los picaflores.

Qué placer estar ahí, claro cuando estábamos solas, porque una Golden que me ladraba si ella llegaba primero, no me agradaba nada y un día casi nos peleamos. Ella estaba con un matrimonio en el departamento de arriba. Cuando yo andaba paseando abajo, me ladraba. No importa, yo seguía igual… en otro departamento había un caniche que también ladraba, pero él no salía al parque, lo tenían adentro y lo sacaban para hacer sus necesidades a la vereda. También, con el correr de los días, yo salía a la vereda, me encantaba el lugar, pero la playa no tanto cuando íbamos en el día, me molestaba el sol y la arena, además de la gente y los perros que cruzaba. Así que me quedaba echada bajo la sombrilla sin perder de vista a mi familia que se acercaban al agua, yo prefería quedarme lejos de esa masa de agua amenazante.

Sin embargo, sí me gustaba caminar al atardecer por la orilla, refrescándome las patitas en la arena húmeda, y con el correr de los días comencé a correr, a disfrutar realmente de la playa, sus olores, otros caminantes, que no eran muchos, y así, hasta que anochecía. Además, percibía la energía buena que emanaba de mi familia, lo feliz que eran, eso me llenaba de paz y alegría. La Abu, salía muy temprano, sola, supongo que, para caminar, según la escuché, quería ver la salida del sol, yo esperaba cuidando a mi mami y el lugar, y durmiendo muuuuucho.

Una tarde nublada y fresca después de una pequeña lluvia, fuimos a caminar por un bosque de pinos cercanos. ¡Oh, qué placer descubrir nuevos y aromáticos rincones para oler! ¡Qué felicidad! Pena que mami Roo no me dejó suelta, porque según ella, podían salir perros de las magníficas casas ocultas en el bosque. Alguno, por ahí, a la perdida me ladraba, pero no más que eso, no me intimidaba. Terminamos en un sendero que subía a un médano cubierto de arbustos raros un poco tenebrosos, así que mi familia decidió regresar, el sonido del mar se escuchaba bastante fuerte, tras el médano.

Desandamos despacio el camino, y al rato estábamos nuevamente en casa donde me sacaron varias fotos en el cartel de entrada al lugar para hacer promoción (según escuché a abu). Salí muy linda, pero algo cansada, y agitada.

En fin, días maravillosos pasamos en ese viaje, que se pasaron muy rápido, para mi gusto y el de mi familia también. Pero el regreso fue tranquilo, sin perdernos y en un tiempo algo menor, no me cansé tanto. Bueno, sí… pero ya sabía que terminaríamos en casa.

Por viajes anteriores, aprendí el camino, que siempre es igual gran parte del trayecto. Solo me gustaría que saliéramos de paseo más seguido. Pero mi familia parece estar muy ocupada para eso. Así que Negri, esta es la hermosa vida que me toca vivir, la culpa es tuya Brisa, ángel que me envió a esta familia. Te lo agradezco, porque me preparaste muy bien, porque yo ya lo sabía desde que nací cuál sería mi misión. Nosotros, sabemos siempre cómo manejar la energía para elegir nuestra familia. Y así llegamos a ella, por instinto, y bastante de conocimiento… y en mi caso: un gran empujoncito, el que tú, Brisa me diste. En cambio, mis humanas, nunca pensaron que yo me instalaría en su casa por siempre. No estaban preparadas, creo que las sorprendí mucho, para bien, porque ahora, somos casi, casi, inseparables, desde el día que decidieron que nunca más quedaría en otra casa cuando ellas salieran a pasear. Aprendieron mucho estos años, que somos familia y que tenemos que viajar juntas. Fue un gran desafío para ellas, ahora tenían que pensar no solo por su bienestar, sino también por el mío, “el bienestar animal” tan importante y que tanto tiempo tardó el humano en entenderlo, al menos, algo, porque aún no es entendido completamente. Pero ese tema, se lo dejo a Laura, mi veterinaria que les hablará un poco del tema, para que sepan cómo tratarnos quienes verdaderamente nos amen y deseen compartir la vida con nosotros.

Hasta pronto hermanito Negri y ángel Brisa, ambos, siempre están conmigo.

Gracias a todos los que hoy se han hecho presentes para escuchar mi historia, contada por mi Abu, en estos 4 libros que me demuestran el increíble amor que me tiene. Y yo a ti abu, gracias por este homenaje, por lo mucho que aprendimos juntas.

Ni qué decirle a mi mami Roo, el principal motivo por el que llegué un día ya lejano, a la tranquera del campo y me quedé allí, a esperar, porque sabía que un día ocurriría el milagro: entraría a esta familia para siempre; porque necesitaban amor del bueno, solo el que nosotros sabemos y podemos dar. Por eso, si dudas Roo, no me cansas con tus constantes “Te amo”, porque lo sabes y te lo expreso de tantas maneras que lo tienes aprendido, ¿verdad? TE AMO. Te lo dice cada día mi mirada, mis gestos, mis pedidos de caricias, de paseos, de estar juntas: soy feliz cuando ríes y te acompaño cuando lloras.

Crecimos y aprendimos juntas estos años, por lo tanto, espero que nuestra historia inspire a otros humanos a adoptar animales de compañía o de terapia, para sentir el verdadero amor. Que sí, existe. Es el nuestro.

Esa es la razón por la que inspiré a mi Abu, a escribir nuestra historia en estos libros, que, sin querer, se transformó en una Saga. Con mucho de realidad y algo también de ficción, porque créanme: LA MAGIA EXISTE.

¡¡¡¡¡¡Gracias!!!!!!

 LUNA.2026.






No hay comentarios: