MENSAJE

BIENVENIDOS. LOS INVITO A INGRESAR A UN MUNDO MÁGICO DONDE EL ARTE ES LA MISMA NATURALEZA.

"NUNCA ANDES POR EL CAMINO TRAZADO, PUES TE CONDUCIRÁ ÚNICAMENTE HACIA DONDE LOS OTROS FUERON". (Alexander Graham Bell)

lunes, 13 de febrero de 2017

BRISA: UNA HISTORIA DE AMOR

INTRODUCCIÓN del libro inédito de la biografía de Brisa. Relatos. Para niños y jóvenes. 2017.

                                                 INTRODUCCIÓN                         
  Luciana: una  Husky Siberiana  blanca como la nieve que cubre sus lugares de origen en la estepa Siberiana Rusa, estaba preñada por segunda vez.
  Ella había llegado varios años antes desde La Plata, su dueño vivía en un departamento, cuyo tamaño, era inadecuado para los activos Siberian Husky, raza fuerte, cuyo trabajo es tirar de los trineos en la nieve, ancestral raza descendiente del lobo. Fue así, que tuvo que llevarla a un tranquilo pueblo del interior donde vivía su familia, la casa tenía un espacio suficiente para que ella retozara a gusto; incluso, con la posibilidad de que la llevaran también ¡AL CAMPO! que trabajaban a 10 kilómetros del pueblo o en su defecto, a alguna de las quintas que poseían en la ciudad.
  Se adaptó enseguida y fue amada por todos, cada día que pasaba la querían más por su carácter tranquilo, obediente y amigable.
  Luciana era hermosa, con un largo pelaje muy sedoso que de tan blanco, cegaba a la luz del sol.
  El vecino del fondo, tapial de por medio, tenía un robusto y oscuro Siberiano macho. Era un “Adonis”, al que Luciana encontraba en la vereda cada vez que daba su diario paseo matutino alrededor de la manzana. Ella nunca se iba lejos… y él… le echó el ojo azul en cuanto la vio por primera vez. A Luciana le gustó, pero… se quiso hacer la interesante durante unos días. Sin embargo esperaba ansiosamente cada día para verlo. Cuando entró en celo, le permitió que la olfateara. Y grande fue su sorpresa canina cuando el pretendiente (unos días después) entró a su casa. La verdad es que, ya desde hacía tiempo, los dueños estaban esperando el celo de Luciana para cruzarlos; ambos canes no podían esconder la alegría que sintieron al verse y festejaron el encuentro con movidas de cola, olfateos y lambetazos.
  Todo salió bien, el galán cumplió y la bella Luciana se encontraba esperando cachorros por segunda vez. Y esta vez como debía ser: con un perro acorde a su raza, y no como le pasó la primera vez que la preñó un perro de la calle en una de sus escapadas. Menos mal que esa vez solo tuvo un cachorro. Ahora sería distinto, tendría hermosos cachorros como merecía su delicada estampa de blancura infinita y lo apuesto que era su galán.
  Una noche de diciembre se produjo el parto, que fue algo largo ya que nacieron 5 crías. En esa ocasión, Luciana fue asistida por sus dueños Tito y Elisa, que estuvieron casi toda la noche con ella.
  A los pocos días, papá robusto entraba al jardín para conocer a sus hijos: tres machos y dos hembras, a cual de todos más bellos y encantadores, como son en general todos los cachorros, pero sin duda que el cachorro Siberiano supera todos los modelos de belleza, llenos de pelo, y ojos claros y vivaces.
  Recuerdo muy bien la tarde que llegué con mi hija Rocío de 8 años a la casa de la familia para conocer a los cachorros. Tito, encargado de nuestro campo, lugar donde solía llevar a Luciana, nos ofreció un cachorro a elección ya que nosotras, hasta entonces, no teníamos mascota.
  Al principio yo no quería, pero Rocío insistió tanto que accedí. Así que visitábamos a la familia diariamente para verlos crecer hasta que llegara el momento de traernos uno a casa.
  Resultaba tan tierno observarlos deambular cerca de Luciana, eran tan lindos… hay una imagen que no se borrará jamás: la madre descansando sobre un banco y dos de los más inquietos –más adelante bautizados Rambo y Brisa por sus dueños- trepando por su lomo, desplegando toda su vitalidad infantil. Ellos eran, sin duda, los cachorros más despiertos y apuestos de la camada.
                                                     Rambo y Brisa con mamá Luciana.

  Rambo, muy parecido a su padre por el color y el porte; Brisa, con una mezcla de ambos, pero tirando a ser clara y con unos ojos que a los 15 días eran de un azul marino profundo, delineados naturalmente en negro. Con sus orejitas caídas y el característico triángulo blanco en la frente (que casi todos los Huskys tienen).

  No podía ser más bella, enseguida congenió con mi hija, fue como una elección mutua que yo tuve que respectar.
  Hubo que esperar los 40-45 días que recomendó el veterinario para llevarla a casa; igual, algunas veces, fue de visita para reconocer lo que sería su hogar y de entrada se la veía muy cómoda allí.
  Para entonces, resolví que llegaría más o menos para el cumpleaños 9 de Rocío, así que ese sería su regalo.
  Además de traerla algunos ratitos a casa, la visitábamos en la suya y allí compartíamos un rato de juegos con todos sus hermanos también. Después de varios nombres descartados, fue bautizada como BRISA: nuestra adorable brisa, la que nos daría 13 años de felicidad y amor.
  Aunque Brisa no fue famosa como Lassie, Rin Tin Tin, Beethoven, Laika,  Rex y tantos otros que han quedado en la historia; merece que le dedique estas páginas que cuentan su vida, porque en la simpleza de la misma radica todo el amor que nos dio. Momentos inolvidables de juegos, emociones, travesuras, alegrías y tristezas, para acompañar el crecimiento de una niña (Rocío) hasta llegar a la adultez, con el amor más puro que existe: el de su mascota.
                                                        Con Manchita: el peluche.
Etel Carpi. Der. Res.
 



miércoles, 4 de enero de 2017

Del libro: BRISA: ANÉCDOTAS CANINAS

CARTA DESDE EL CIELO                                                                       1-1-17

  Te estoy viendo. Me gusta observarte porque me llega de lleno tu amor, ese esmero que pones en dejar bonito el lugar que ustedes eligen para quienes ya no están. Me emociona que estás en todos los detalles. Igual no estoy ahí, tú lo sabes… pero si eso te hace feliz, debes seguir tus impulsos, el dictado de tu corazón. La verdad, no dejas de sorprenderme, porque sé cuál es tu pensamiento sobre esos rituales, siempre estuviste en contra de ello; tal vez, ahora comprendas un poco mejor el por qué se hacen. Aunque me inclino a creer que sigues pensando igual pero inconscientemente necesitas hacerlo para estar bien.
  Sé que extrañas (yo también extraño), las lágrimas inundan tus ojos y poco a poco empañan tu mirada; esos ojos que en los últimos meses no podía ver porque las sombras me tomaron por sorpresa. Pero ahora, desde el paraíso azul donde he llegado, puedo ver muy bien…¡ ah!… aclaro que… ¡GUAU!... veo en colores! Y qué bello es el mundo aquel, redondo, verde-azul donde viví en blanco y negro.
  Te comento que agradezco tus cuidados, tu preocupación; pero por sobretodo, agradezco tu falta de egoísmo para soltar mis alas a tiempo, porque la verdad es que yo quería irme para disfrutar de una vida diferente, que es ésta que tengo ahora, de ángel guardián de todos tus sueños… y los de ella. Sí… ella… que se negaba a la realidad de mi partida, y que pudo despedirme bien en el espacio perfecto nuestro de cada día, sintiendo como una paz dulce y pura nos envolvía, y a mí me conducía entre nubes de espuma blanca al universo paradisíaco donde estoy ahora, desde donde las puedo ver… ¡Y EN COLORES!
  ¿Sabes? Aquí hace frío, es un frío dulce y acogedor, los cristales de hielo azul forman castillos monumentales por donde puedo perderme sin miedo a cruzarme con esas bestias ruidosas que podían aplastarme allá en LA TIERRA.  Además, puedo correr como me gusta y estoy genéticamente preparada para eso; tirando trineos livianos, veloces como el viento, donde voy transportando cargas de amor y afecto eternos. Disfruto mucho de este frío magnífico que me contiene y me abraza (igual las extraño), es lo que está en mis genes y que no sé por qué capricho humano, hemos tenido que abandonar para satisfacerlos. No creas que me estoy quejando, ¡NO!, fui feliz a tu lado, tuve trece años de felicidad (otra vez el número 13 que persigue a nuestra familia), y pude valorar lo que podían darme y a no desear lo que no podían.
  Aquí me reencontré con papá, mamá y hermanos. No te imaginas la felicidad con que me esperaban…
  Cuento con todo el tiempo y el espacio del cosmos para disfrutar del frío; me imagino lo que estarás pensando: “algún día, yo también terminaré en un lugar así”. Lo deseas porque amas el frío y amas los aromas y colores del frío.
  Tomaste la determinación en el momento justo, sabías que se avecinaban días de calor extremo, los que me provocarían un sufrimiento mayor e innecesario. Te costó, lo percibí, pero esa fragante y fresca tarde de fines de diciembre supe que me estabas mirando para descubrir el lenguaje de mi cuerpo enfermo y adivinar lo que albergaba mi alma. Comprendiste el mensaje y te liberaste de la culpa, concediéndome el permiso para partir. Y no es que no las quería, me hubiera gustado mucho seguir un tiempo más en esa casa que elegí desde el lejano día de enero que me llevaron por primera vez para reconocer el lugar. Enseguida lo adopté como propio, y sentí que pronto iba a ser “mi” hogar. El lugar de crecimiento, de juegos, de travesuras, compañías agradables, calor, y también momentos de soledad cuando faltaban y me quedaba  a cargo de la casa. Yo esperaba ansiosa el regreso porque las extrañaba y aunque había siempre alguien para atenderme, no me gustaba separarme de ustedes.
  Pasó el tiempo, y llegó el momento de abandonar aquel espacio contenedor y volar a éste otro, destino de los ángeles, desde donde no dejaré de observarlas y cuidarlas.
  Otra vez intuyo que vas a llorar, voy a decirte algo: “no me extrañes porque siempre estaremos juntas”. Recuerda: “mi felicidad, ahora, es plena. Mi amor fue, es y será incondicional, porque así es el amor de mi especie”.
  “Me siento en plenitud”.
  “He cumplido mi misión”.
   LAS AMO.
                   BRISA









RESPUESTA DESDE LA TIERRA                                           2-1-17

   Es verdad que te extraño, es verdad que me cuesta comprender la razón de por qué las lágrimas están siempre al acecho, dispuestas a salpicar los colores de los sueños.
  Ella me dijo aquella mañana cuando volvíamos de buscarte ya sabiendo que más tarde o más temprano ibas a marcharte. Me dijo: “después de esto tendremos que ir a terapia”. Fue muy extraño nuestro comportamiento de esa mañana al llegar a casa. Decidimos sin palabras, en un tácito acuerdo, bañarte, limpiar toda la mugre que acumulaste en ese “horrible” (ahora me doy cuenta, antes no lo creía así) lugar donde te llevé con la esperanza de que te cuidarían mejor que nosotras. Aquella Navidad te miré y supe que debía hacerlo. Me equivocaba… cuando regresamos a los dos días y te vimos, toda sucia y orinada, se nos rompió el corazón.
  Ella se sintió culpable por volverte a dejar. Durante el viaje al radiólogo sintió que abrazaste su pierna, como un pedido: que deseabas regresar con nosotras, que todo era inútil, que deseabas dormirte en tu hogar y en nuestra presencia. Con ese lenguaje sin palabras, que yo no capté porque estaba atenta al manejo del vehículo, nos decías que sin dudas tus deseos no congeniaban con los nuestros.
  Cuando llegamos a casa sin vos, ella rompió a llorar y yo sentí entonces que me había equivocado nuevamente. De todas formas, esperar el resultado de los análisis lo podías hacer junto a nosotras. En tu hogar, tu nido, tu espacio, tu refugio de amor.
  Decidimos entonces que al otro día volveríamos a buscarte para traerte con nosotras cualquiera sea el resultado de esos análisis. Ya tenías que pasar otra noche más sola y eso nos pesaba demasiado la conciencia, en ese largo y estrecho bunker sin vida donde el sol del verano castiga el mosaico desteñido y pestilente y la oscuridad de la noche cae sobre tu cuerpo con las garras destructoras de la mala muerte. Allí deambularías sin rumbo porque sabías que ese no era “tu hogar”.
  Hoy te pido perdón, me equivoqué cuando imaginé que podría retenerte un tiempo más, que aquel “especialista” lograría el milagro de conseguirlo. Hoy creo que lo intentó, pero no fue suficiente, porque era una misión imposible. Creí estar preparada, no lo estaba para aceptar que el tiempo límite de vida se había cumplido, a pesar que todos lo decían y los libros especializados me lo recordaban una y otra vez. Después de ese año difícil que tuviste que pasar desde que perdiste la vista, fue como un bonus trak de Dios para nosotras.
 
 El día que volvimos a la ciudad vecina a buscarte, nos sorprendió en la ruta un amanecer de verano diferente. Una sutil neblina se levantó para cubrir nuestro camino, añoranzas de un paisaje otoñal que nos impactó. Esa era la señal…
 Para entonces sabíamos que te traeríamos para morir; ya teníamos el resultado, podíamos comprender lo que te esperaba. Por eso transitamos los  cuarenta  y dos kilómetros en silencio, sumidas en nuestra tristeza, en el inevitable dolor que teníamos que vivir. Yo supe enseguida que sin dudas era un aprendizaje que en el transcurso de mi vida no había experimentado y ese sería el momento de hacerlo. Tenía que aceptarlo como enseñanza.
  Te encontramos algo repuesta y eso, más las palabras del doctor, nos devolvió momentáneamente las esperanzas. Viajaste tranquila, relajada, aunque todavía con ese aroma a orines impregnado en tu cuerpo. Te habían limpiado, pero solo a medias… ambas lo lamentamos mucho, justo vos, que siempre fuiste tan limpita, tan cuidadosa para no ensuciarte y ensuciar. Siempre coqueta, perfumada, impecable y seductora. Tus ojos azules, delineados naturalmente marcaron siempre la diferencia y eran el imán que atraía todas las miradas.
  Llegamos a media mañana y nos afanamos en bañarte y perfumarte. Ahí fue cuando ella me dijo entre risas y llanto entremezclados, bajo la luz del sol que comenzaba a filtrarse por las hojas de las plantas del jardín, mientras la calandria de todos los días emitía sin cesar sus afinados trinos desde las ramas frondosas del Samohú de la vereda.
  Me dijo: “después de esto tendremos que hacer terapia”. Era un acto macabro, de humor negro, preparar y acicalar a un ser vivo para enfrentar en pocas horas, la muerte .No fue un comportamiento normal y lógico. Pero ocurrió así, como un ritual que nació espontáneamente (ahora lo sé), con ese sencillo y mágico acto de higiene estábamos compartiendo la despedida sellando un pacto de amor eterno.
  Luego te dimos agua, y sentimos tanta felicidad al ver cómo la saboreabas. Entonces me animé y te ofrecí dos pequeños bocaditos de carne que guardé en la heladera con la esperanza de poder dártelos cuando regresaras a casa. Y grande fue nuestra sorpresa cuando te observamos comerlos con placer. Tomaste otro poco de agua, cepillé tu pelo que alguna vez había sido tan brillante y sedoso y ahora se veía opaco y descolorido. Luego te perfumé. Muy relajada, te acostaste al sol para disfrutar por última vez de su tibia caricia. Mientras almorzábamos, reímos esperanzadas, tal vez, el milagro fuera posible.
  Cuando nos fuimos a dormir la siesta de verano, te dejamos dormida a lo largo del escalón de entrada a la cocina. Disfrutando de la frescura del mármol, como últimamente lo hacías por el calor. En pocas horas me desperté y levanté presurosa, inquieta, con el pulso acelerado, estaba librando una batalla interior porque el tiempo pasaba y tenía que tomar una decisión.
  Eran las cuatro de la tarde. Seguías en el mismo lugar, preparé el mate y tomé unos cuantos sin muchas ganas, con una pequeña porción de budín. Levantaste la cabeza, y entonces me acerqué, te ofrecí el último bocadito de carne que recibiste ya sin mucho entusiasmo.
  Esperé, te miraba con los ojos bañados por el llanto que no podía contener. Volví al interior de la cocina. Cuando al cabo de un rato te busqué, no estabas. Habías ido a tu cama, te echaste sobre el colchón y cerraste los ojos que ya no eran azules; eran tan negros como una noche de tormenta. Acerqué una silla y me quedé a tu lado, parecías dormir feliz, respirando suavemente. Te hablé, no respondiste… esperé y ya sin poder evitar el llanto y la sensación de opresión que me dominaba, me quedé escuchando el lánguido silencio de la tarde calurosa.
  Entonces comprendí el mensaje… y supe que era el momento, que deseabas alcanzar la paz definitiva, para despertar en el paraíso azul y frío donde me dices que ahora estás.
  Ingresé a la cocina, en el reloj de pared eran las cinco de la tarde. La desperté a ella… y se lo dije: 
“Voy por el veterinario”.
  Después… solo hubo tiempo para llorar.



 


  

martes, 22 de noviembre de 2016

PRESENTACIÓN DE LIBROS

El día 20 de noviembre a las 20 horas, se presentaron en CAMBALACHE MULTIESPACIO, los siguientes libros de ETEL CARPI:
REINVENTÁNDOME (poemas, 2016) en versión papel y digital.
EL PAÍS QUE YO VIVÍ (Antología de poemas naturalistas, en digital).
EVOCACIONES DE UNA VIAJERA (Nueva edición digital, actualizada de relatos naturalistas).
NUESTRA FAUNA MARINA AUSTRAL (Segunda Edición en digital, libro de divulgación con arte).
Los tres últimos libros son de alto contenido turístico y de defensa del medioambiente, además  de divulgación  de nuestra fauna y flora autóctonas. La  versión actual busca llegar a todo el mundo aprovechando las ventajas de la tecnología digital, que permite la inclusión de fotos en mayor cantidad y con mayor resolución. Como así también el ahorro de papel y de costos en la realización de los mismos.
Hubo  lecturas, debate, videos, vista del libro digital y un sorteo final de libros de la autora. El próximo año serán donados a las escuelas del distrito para que las docentes trabajen integralmente en las áreas de naturales, literatura, geografía y plástica.
Etel Carpi desea agradecer a CAMBALACHE MULTIESPACIO  y a quienes concurrieron para interiorizarse del tema y comunica que  a todo interesado en los mismos puede solicitar el PDF a escritoresdeviamonte@gmail.com  o a carpietel@gmail.com.













¡Gracias!

sábado, 18 de junio de 2016

LOS DOMINIOS DEL SILENCIO. POEMAS.



III

Al fin la noche…
Y el frío del otoño destemplado
acurrucando la música
que suena sublime
desde el silencio azul.

Al fin la soledad
robándome los sueños,
trayéndome la paz
de lo no oído,
que vive en mí
cuando me quedo sola
con la noche y sus misterios.


Al fin la libertad…
alas galopantes
de ternura
calmando mi sed ancestral.

Ya no duelen las voces del mundo.
Ya no duele el eco humano del decir.
Ya no duele…
Porque los dominios del silencio
de la noche
han retornado
mis ansias por vivir.

POEMA  QUE DA TÍTULO AL LIBRO. 
                                                                             Luna en puerto Madryn.
                                                                                      Luna en Purmamarca.
Luna en casa.

jueves, 19 de mayo de 2016

EL PAÍS QUE YO VIVÍ. Nuevo libro en versión digital y electrónica. 2016

Un adelanto de mi último libro: Antología de poesías ecológicas-naturalistas: EL PAÍS QUE YO VIVÍ. Con muchas imágenes de cuadros propios que ilustran cada parte. La mayoría son Poemas Visuales. Por ahora, una tirada reducida en CDS y el archivo electrónico para la difusión en Internet.

Próximamente se difundirá fecha de presentación del mismo.

Les dejo algunas imágenes y poesías.



HIMNO                                              A mis amados padres
                                                               compañeros de aventuras
                                               que guardaré por siempre en mi corazón.
                                                                                ETEL
Nosotros.
Siempre unidos    enredados
hemos andado      transitado
caminos      y        caminos
ripio    asfalto     polvo     barro
despacio     lentísimo
de a poco       de a mucho
fuimos entrando al corazón de nuestra tierra.
Hemos dormido en las márgenes
sonoras de los ríos      lagos          arroyos.
Nosotros.
Siempre unidos    
escuchamos    sentimos    tomamos
en el silencio nocturno
de sonámbulas noches
el gemido imponente
de nuestros glaciares.
Hemos desayunado en las orlas
quietas de los lagos azulados
en medio de selvas exuberantes
 en  juegos de luces y sombras.
Nosotros.
Siempre unidos        abrazados
con la piel gastada por los vientos
totales     suaves      rugientes     susurrantes
los cabellos derrotados en el polvo
blanco    rojo    amarillo    marrón    violeta
enredados por hojas     nieve      sal      espinas
la mirada espejando al sol
de las cumbres               de los desiertos
las manos llenas de luz
la boca aromada de hielo              agua fresca
acuosas guindas                         salvajes achicorias
silvestres calafates.
Nosotros.
Siempre entrelazados               callados
amados    odiados     alabados     envidiados
hemos comido entre las flores
más cándidas y puras de las selvas
de las praderas iluminadas
hemos cenado bajo la luz misteriosa
de las soñadas        inalcanzables estrellas
entre el silencio crepuscular  y mágico
de la medianoche del estío austral.
Hemos escuchado el mensaje secreto
de las alturas desiertas
triunfantes    lloramos    emocionados
nos embriagamos de frío
nos quemamos con el sol
y amamos      adoramos   los sonidos del mar
su campanil fue nuestro
en las noches inmaculadas
alimentados con su aroma salvaje
dueño indiscutible de nuestro planeta.
Nosotros.
Siempre unidos      inseparables
caminamos gruesas arenas
de playas idílicas
sus algas    sus moluscos    su sal
recogimos el habla de las criaturas
que retozan    viven      sueñan
en el agua transparente
de los acantilados roídos.
Nosotros.
Bañados por noches silentes
desiertos aromados            
nieves derretidas
témpanos flotantes
envueltos por la arcaica fantasía
de imponentes bosques derrumbados
gigantes muertos que nos hablan de lejanos cataclismos.
Nosotros.
Vivos        ilusionados
bebedores de vertientes y cascadas
vagabundos de nuestra Patria
por sus criaturas animales y vegetales
pingüino    ostrero      guanaco     ñandú
araucaria    algarrobo       lapacho     samohú
flamenco      coihue      orca       arrayán
caldén       tero       guindo        cormorán.
Nosotros.
Subidores de montañas
descubridores de silencios
de misterios escondidos
bendecidos por amaneceres diferentes
por sonidos dulcemente naturales
hemos deseado     amado      adorado
la tímidamente ofrecida creación
nos hemos enamorado de la esencia
pura       secreta      vívida
inquieta       latente        de nuestra tierra.
Nosotros.
Siempre unidos        esperanzados
vagabundos por ella
por buscar su estrella
por recogerla
albergarla en nuestras almas enamoradas
y cuidarla      mimarla       comprenderla.
Nosotros…
¡SILENTES MENSAJEROS DE SU CASTA BELLEZA!                                                    1-5-88/98/08/ 12













LO IGNOTO
                                         A los bosques petrificados de Chubut

Andando los caminos del tiempo milenario
que yace en la inverosímil mudez de las rocas,
prendido de mi mano el latido de lo inhóspito
que crece y se deshace sin fundamento lógico
en las arcas de la desértica inmensidad.

Y grito sin sonido en el total silencio
que guarda los secretos de lo petrificado
y sueño que soy árbol: araucaria, palmera,
o quizás gota de savia de las angiospermas
que fueron esos años verdosa realidad.

Y todo está ya muerto, milenios han pasado,
la sílice volcánica ha guardado esos troncos
para legarlo al mundo como mudo mensaje
grabado en las páginas de libros minerales
que dejan a mi paso la luz de la verdad.

Relámpagos de misterio el viento me declara
que nada tiene vida, que ya todo es silencio,
y el sol con su techumbre salvaje que me acosa
recordándome que nada vive entre las rocas,
tan solo es el recuerdo que vaga sin piedad.

Y yo que voy sintiendo como brota en mis manos
el color de las piedras con su alma de madera
y se siente un aroma de savia que fluye
en las venas resecas que el sol ya consume
en la copa invisible de la soledad.

Nada, nada aparentemente el desierto guarda,
pero un mundo de fósiles en sombras se oculta,
impresas en capas rocosas, figuras de hojas
a las que el capricho del tiempo esculpió sus formas
en un fantasmal bautismo de inmortalidad.

Y siento lo que nunca ha sentido ser humano,
y escucho esas campanas lejanas de la nada,
sedimentos que cubren la magia de lo ignoto,
arcilla derramada en mis manos y en mis ojos
dejándome el mensaje de un mundo sin igual.
                                                                                   17-1-83

CIUDAD PERDIDA (9)
                                                                  Al Sr. Raúl R. Narváez

Cómo me gusta entregarme al recuerdo
de horas vividas en ese lugar,
quedarme sola bebiendo el silencio
y lentamente poder recordar.

Era entonces una tarde de mayo
con sol radiante después del temporal
nieve en los cerros brillando a lo lejos
en un cielo azul, profundo y total.
Viento de hielo soplando en los altos,
el Mogote Negro y su soledad…
abajo la calma, el dulce silencio
castillos, columnas de la ciudad.

Un misterio de luz guiaba mis pasos
por  areniscas de ríos ausentes,
por callejas de piedra y arena húmeda
llena de asombro, ansiosa y silente.

Cómo me gusta entregarme al recuerdo
del mundo ignoto que fui a visitar
donde la vida es un tiempo remoto
que las arenas duras han de guardar.

Laberinto en rosas, rojos y grises
donde no existe el tiempo terrenal
un mundo ignoto que no es del planeta
y en el vasto cosmos no tendrá igual.

Nada y todo se ofrecía a mis ojos
caminante inquieta en la soledad
de figuras rosas, torres y rostros
saludando el paso a la antigüedad.

Por eso, cuando me entrego al recuerdo
palpitante mi corazón de vida
me siento dueña absoluta y suprema
del secreto oculto en Ciudad Perdida.
                                                                        4-6-87


ESTOY   NACIENDO
                                                     En Pto. Harberton o Canal Moat. ( 15)

No sé si era un poco invierno o un poco primavera,
sólo sé que había un silencio de eternidades
frente al Beagle azul, azul, azul de soledades
donde tantas aves daban luz a mi quimera.

Oh, embriagante aroma de mar… oh voz del viento,
qué ternura la naranja flor del calafate,
qué candor ignoto, qué paz allí donde late
la vida total… sin nadie… si fue como un cuento.

No sé si era mucho o poco el frío de la tarde,
sólo sé que los verdes bosques resplandecían
y en lo alto la nieve, bajo  el sol se derretía.

Entonces pude decirme, al nacer l tarde:
oh misterio estelar de vivir, estoy naciendo…
frente al Beagle azul, oh milagro ¡Estoy Naciendo!
                                                                       17-1-88

 ODA A LA TIERRA  (poesía lírica)
( En Bajo de Veliz, San Luis, donde está escrita la historia de nuestra tierra) (39)

Otra vez,
como hace treinta años,
cuando transitaba inquieta
por ocultas montañas
descifrando mensajes
en pizarrones de roca;
absorbiendo energía
de las piedras ignotas
( cuarzo, ágata, turmalina).
Hoy,
otra vez,
como hace treinta años
regreso a ese escenario
vestido de silencios prístinos,
milenarios…
Me pierdo
en el sendero agreste
del monte que calcina el verano
y un coro de cigarras
envuelve mi caminar lento
entre las finas lajas
que esconden lejanos mensajes
de los inicios de la Tierra,
inmensa caja de sorpresas.
Llevo el corazón caliente
por el sol que agobia el paso;
una hoguera de silencios
en la mirada sedienta
que guía el instinto
que nos une al destino de la Tierra.
Ella,
desnuda y poderosa
abre el gran libro geológico
donde está escrita la historia
con fósiles extraños
de seres que habitaron
ese mismo espacio
que ahora transita el hombre
destructivo y dominante.
Otra vez,
 como hace treinta años
vuelvo a sumergirme entre las piedras
( Pirolusita, Rodocrosita, Malaquita).
Me envuelve su magia que atrae,
sus colores, su poesía…
Y de nuevo,
nuevamente,
como Agüero, poeta Puntano
que en su PRELUDIO CANTABLE
pide regresar al canto;
Yo, poeta,
-¡todavía libre!-
he regresado
a las entrañas de la Tierra.
Mendiga de sueños,
( atraparlos)
y desparramarlos al mundo
golpeando puertas,
derribando muros,
hachando malezas;
y de viva voz
pido con mis versos
piedad por nuestra madre
que nutre nuestras raíces
y alimenta nuestros sueños.  
¡Oh Naturaleza!
            23-12-13

REINVEN TÁNDOME. Poesías. 2016.

Algo sobre mi último libro de poesías. Un adelanto del mismo en imágenes y contenido. Próximamente se anunciará su presentación. Versión en papel y digital, tipo CD y electrónico.






Prólogo

Alguien dijo: la poesía es siempre búsqueda: de armonía, de plenitud, de equilibrio, de ese punto dentro de nosotros mismos que resume nuestra propia sed.

Y ese transitar que nos impulsa cada búsqueda por saciar la sed será en su acción la llama generadora que nos ayudará a mantenernos vivos. Porque poesía también es resiliencia en su máxima expresión.
Etel Carpi nos dice:
“Poesía es cielo abierto colmado de estrellas: la dulce voz interior que nos dice cuando hemos logrado el equilibrio entre la paz y el dolor”.

Etel Carpi, poetisa, escritora incansable como su espíritu, como su alma. Siempre reivindicando, brindando desde la palabra, en cada verso, en cada poema un gesto puro de amor. Una generosa muestra de gratitud y honra por sus padres; por su hija Rocío; por Los Toldos su pueblo natal; por la naturaleza toda.

La poetisa nos sorprende una vez más con un poemario magistral embebido de nostalgia, cargado de aromas, sabores, sonidos y vivo de pasiones. Siendo ella la principal protagonista de cada historia: proclama, reclama, interroga, se enjuicia en una dura autocrítica; se quiebra, agoniza, se muere y vuelve a resucitar, porque siempre en el derrotero  ha de encontrar una razón para darle sentido y valor a la vida.
Etel Carpi supo por experiencia propia que en la vida nada lo podemos dar por seguro ni resuelto. La vida no se comprometió a ser justa ni coherente. De hecho a diario tenemos sobrados ejemplos de injusticias en el mundo.  La vida se construye día a día y en su acción nos enseña a disfrutar de cuantas primaveras, de cuantos veranos, y a templar el alma para cuando llegado el momento necesitemos de esa fortaleza interior que nos permita enfrentar a cuantos inviernos nos toquen.

Rescato esta estrofa que muy bien Etel nos define:

“Porque cuando una vida se extingue nace otra, cuando un sueño termina crece otro, así como nuestro planeta se extinguirá al mismo tiempo que en el cosmos otros miles surgirán”.

La autora Etel Carpi de forma brillante nos dirige una mirada vivencial desde una posición puramente existencial donde nada de lo que nos hace humanos está ausente en estas páginas.
Hasta su título Reinven Tándome, lo sugiere: al igual que el cosmos, al igual que la naturaleza; nosotros los seres humanos para sentirnos de cara a la felicidad; para ser superadores de cada infortunio tendremos imperiosamente que “reinventarnos”. Permitiéndonos  desde esa restauradora y saludable resiliencia un encuentro con nuestra paz interior.

                      Daniel Carpi  (Poeta)
                                                                                                               
                      Junín (Bs.As.)  16 de marzo de 2016
                                                                                                     
 TIEMPO

Reposo
como la vida misma
reposa
          traga
                   luego regurgita
la luna ardiente
                           ausente
un derrame de agua
despereza                     los deseos
                   locos
muere en la luz tenue
( mañana sin sol)
el sonar perpetuo del río
( mi río)
aunque la tierra renueva
sus contornos       sus contenidos
de tanto en tanto
( incluyendo al hombre)
en el recambio
para seguir viva
en el universo inconmensurable.

Ahora esta paz dulce.
Mañana un cataclismo feroz
fuego      agua        nieve       viento

búsqueda incansable
donde retrocede
                         ( como yo)
para poder seguir.

No importa
                  ( pero si importa)
llegar lejos
en el transcurrir de la vida
para perdurar en ella
cuando la muerte nos eleve
a una dimensión desconocida.

Por eso
atesoro este instante supremo
( junto al río)
en el cofre de cada uno de los sueños cumplidos.
Mañana
habrá tiempo
para delinear sueños nuevos.
26-3-11

 DESPEDIDA    (Rememorando a Alfonsina)

Me voy mar frío
ya es hora
me llevo éste último momento
gélido                       sublime
              brumoso
mujer de mil amaneceres
que deja huellas invisibles
de palabras sueltas
atadas a un sinfín de silencios
de cuadros acuarelados
armados en el desierto.

Me voy
            me voy
fresco perfil de las olas
ya es hora
seguiré navegando
de cara al naciente
por la ruta de los sueños
rumbo al insondable silencio.
16-3-13

 III

Descubro
                redescubro
                                    pinto
escribo

los dones cabalgan desbocados
se repliegan
penetran
                ( mi mente)
y fluyen como bálsamo azul
en el dintel de tu ventana
y quedarán
las caricias          el sol            la pasión

no quiero que duermas
no quiero que descanses
debo hacer la autopsia
del dolor             es hora           espera
                              es hora
luego                                            tu alma
                       volará